Aunque Domingo Rivero se refería “a su oficina”, también la imagen se presta a ello. Lo que sucede es que esta oficina no es laboral, sino un despacho lleno de ocio, tranquilidad y tertulia. La ciudad, al fondo, les trae la referencia de un mundo vertiginoso y cambiante que ya no van con ellos. Ellos, ahora, pescan calidad de vida y silencio mañanero. Y charla distendida y, tal vez, cigarrillos compartidos. Y, sobre todo, se han percatado estos pescadores aficionados de que el tiempo es lo más importante. Por eso, desde muy temprano, mientras la ciudad duerme, se acercan a la bahía cada domingo para disfrutar de una inmensa oficina de agua.




























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.4