¿Cómo frenar el envejecimiento? ( 40 aniversario del IES Saulo Torón)
“I want to die young as late as possible” (quiero morir joven tan tarde como sea posible), decía Christiaan Barnard (cardiólogo sudafricano, autor del primer trasplante de corazón). Creo que todos firmaríamos esta frase. Pero, ¿cuáles son las claves para extender la juventud? ¿qué podemos hacer para retrasar el envejecimiento y vivir muchos años con buena salud?
Según el informe Panorama Salud publicado por la OCDE en 2015, España, con 83,2 años, ocupa el segundo lugar en expectativa de vida a nivel mundial solo superado por Japón (83,4 años). La esperanza de vida en España se ha incrementado mas de 30 años en el último siglo, gracias fundamentalmente a las mejoras en la higiene personal (disponibilidad de agua corriente en las casas) y a la introducción de los antibióticos, que han contribuido de manera decisiva a disminuir el número de muertes por enfermedades infecciosas, en particular las infecciones producidas durante el parto y en la infancia.
En la actualidad uno de los problemas más importantes de salud pública es el aumento de las enfermedades como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson,...), la osteoporosis, la diabetes,... todas ellas asociadas al envejecimiento.
El envejecimiento es la acumulación de daño celular que se produce a lo largo de nuestras vidas. Es importante tener en cuenta que envejecemos durante toda nuestra vida, ¡no solo a partir de los 50!. Por poner un símil, es como cuando alguien compra un coche, el coche envejece desde el momento en que sale del concesionario. Los agentes externos, como el sol o el agua de mar, dañan la pintura y oxidan la carrocería pero también agentes internos, como la mala conducción, producen daños en el motor que si no son reparados a tiempo, reducen la vida del vehículo. En nuestro organismo ocurre algo parecido. Las células de nuestro cuerpo están continuamente expuestas a agentes que les causan daños. Daño exógeno, producido por las radiaciones (luz UV, radiaciones ionizantes,..), la contaminación, el humo del tabaco, etc. pero también daño endógeno, como el que generan productos tóxicos del metabolismo celular cada vez que las células crecen y se dividen para generar mas células.
Las células poseen en su material genético (el ADN) las instrucciones necesarias para su funcionamiento correcto. Cada vez que una célula se divide estas instrucciones deben copiarse fielmente para incorporarlas a las células hijas; sin embargo, a veces, se producen errores en la copia que deben ser corregidos inmediatamente antes de que permanezcan para siempre en las células descendientes. Estos cambios son los que se conocen como mutaciones, que pueden cambiar las instrucciones celulares y convertirla, por ejemplo, en una célula tumoral. Afortunadamente, nuestras células están muy bien diseñadas y disponen de sistemas de corrección muy eficientes que no solo detectan los errores sino que los reparan, de manera la mayoría se comportan como células normales y realizan la función que tienen encomendada, dependiendo del tejido en el que se encuentre. Pero los mecanismos de reparación no son infalibles y, por razones que aún desconocemos, a medida que pasan los años funcionan peor y se empieza a acumular daño celular, “envejecemos”.
Volviendo a la pregunta inicial, ¿es posible frenar el envejecimiento?. La respuesta claramente es SI. ¿Cómo?. Por ejemplo, disminuyendo nuestra exposición a la radiación ultravioleta, a la contaminación o al tabaco que claramente dañan nuestras células. El científico británico Sir Richard Doll realizó el seguimiento de un grupo de médicos ingleses durante más de 50 años y demostró, de manera inequívoca, la relación entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón. Hoy sabemos que el tabaco también acelera el envejecimiento y las enfermedades asociadas al mismo. Las evidencias eran tan contundentes que los gobiernos, si bien con cierto retraso, han tenido que introducir medidas para luchar contra el consumo de tabaco que, sin duda, contribuirán a incrementar la expectativa de vida en los próximos años.
Pero hay otro factor que es clave en promover el envejecimiento y contra el que los gobiernos y las autoridades sanitarias están haciendo muy poco. Se trata del sobrepeso, o más precisamente de la sobre alimentación. En 1935, el científico americano Clive McCay, hizo un experimento con ratas genéticamente idénticas a las que dividió en dos grupos, a uno de ellos lo alimentó a placer, sin ningún tipo de restricción (grupo control) y al otro le daba el 80% de la ración habitual. Los animales a los que les restringió la ingesta al 80% vivieron un 50% más que los animales control. ¡Es como si en humanos la esperanza de vida pasara de 80 a 120 años!
En los últimos años se han publicado multitud de trabajos que avalan la idea de que una ingesta moderada de alimentos, del orden del 80% de lo que comeríamos hasta saciarnos, extiende la vida en multitud de seres vivos (hongos, gusanos, moscas, ratones, ratas, macacos,...etc).
Otra de las conclusiones importantes que se han extraído de estos estudios es que nunca es tarde para iniciar un estilo de vida sano y es que, tanto dejar de fumar como reducir el consumo de calorías, produce una notable mejoría en nuestra salud y extiende nuestra juventud.
Mi consejo, no fumen y vuelvan a la dieta moderada de los años del Instituto, eran años de restricción pero comíamos mejor que ahora. ¿Quién no recuerda aquella dieta a base de potajes, pescados (sardinas frescas) y un poco de carne?. El ejercicio físico moderado también ayuda. Mi padre, Floriano Moreno del Pino, vivió 92 años, llevaba un estilo de vida muy sano y caminó cada día hasta los 91.
Jóvenes, ¡a cuidarse!
Sergio Moreno
Profesor de Investigación del CSIC.
Director del Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG) de Salamanca.
Premio Canarias de Investigación 2014.
Nacido en Barrial (Gáldar).
Estudiante del Instituto de Gáldar entre los años 1970-1974.



























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