La vida invisible de la prostitución

Opinion

pedrorodriguezmoyYo desconocía la realidad de las prostitutas, así como muchas otras situaciones por las que pasan estas mujeres y tenía cierta tendencia a hablar y generalizar sin escuchar a quienes están viviendo esas situaciones. Tras haber tenido la posibilidad de conocer esta realidad de cerca, considero la prostitución como un trabajo, una actividad que puede ejercerse de maneras muy diferentes. Pienso que es importante diferenciar quienes lo hacen obligadas por terceros y quienes lo hacen por decisión individual aunque obviamente condicionadas por las situaciones personales, como todo lo que hacemos en la vida.

Las prostitutas se sienten censuradas por la sociedad en general y la sociedad opina que la prostitución es un agravio para todas las mujeres, enjuicia, afirmando que esta actividad comporta indignidad: valoración moral que se hace de ellas, las cuales se sienten cuestionadas y juzgadas.

Juana María Ortega, creó una organización y como presidenta de la misma creó un espacio de intercambio entre mujeres, donde pudieran cuestionar el estigma entre ellas. También esto da la posibilidad de cuidar y alimentar esta alianza entre mujeres, que a su juicio es uno de los objetivos principales que se persigue con esta asociación. Y defiende esto porque para ella, luchar contra el estigma que tienen las putas es cuestionar uno de los pilares de la ideología patriarcal: la idea de que existen "buenas" y "malas" mujeres. Una idea que, pese a todos los cambios que se han producido en este sentido, divide y cataloga a las mujeres en función de su sexualidad. Socialmente se espera de las mujeres que sean las controladoras de su deseo y del deseo sexual masculino, que sean recatadas sexualmente, no promiscuas... En definitiva, que tengan una sexualidad mucho menos explícita que la de los hombres. Si cumplimos con ese mandato, en materia sexual, se les considera "buenas". Si, por el contrario, se lo saltan, son "malas ". En el modelo sexual que se nos propone socialmente, las prostitutas aparecen y representan a las "otras", las que no son buenas, las que condensan en sí todo lo prohibido, lo que no pueden hacer las mujeres "buenas". Las Putas representan todo aquello que una mujer "decente" no debe hacer.

Pero ¿por qué se considera "malas mujeres" a las prostitutas? Porque: son "sexuales", manifiestan la sexualidad abiertamente e incitan a los hombres, son independientes económicamente: cobran por lo que hacen y son ellas las que ponen el precio, pueden tener capacidad de negociar tanto el tipo de servicio como el precio;, son transgresoras: rechazan de la norma en ese sentido.

Para mi la existencia de la prostitución tiene que ver no sólo con la situación de desigualdad de las mujeres en relación a los hombres sino también con la pobreza, con las desigualdades sociales, con las sociedades mercantiles, etc. Concebimos a las prostitutas con toda su dignidad y con capacidad para decidir sobre sí mismas y sobre sus condiciones de vida, aunque a veces lo tengan difícil. Son trabajadoras a las que se les debería de reconocer los mismos derechos que tienen el resto de trabajadores.

Por el contrario, la mayoría de mujeres inmigrantes que vemos ejerciendo la prostitución callejera o las que lo hacen en muchos locales que hay en las ciudades, presentan una realidad muy diferente. Han venido, en la mayoría de los casos, sabiendo a lo que venían, a través de redes que les han facilitado el viaje y la entrada, aunque hayan tenido que pagar cantidades desorbitadas por ello. Ejercen la prostitución como forma de supervivencia económica. Ellas lo consideran un trabajo, una actividad que les da un dinero para vivir aquí e incluso para enviar una parte a su país. En la mayoría de los casos, es un modo de vivir duro, que cuesta esfuerzo y supone, demasiadas veces, aguantar penalidades varias. Abusos económicos y sexuales, menosprecio y discriminación...

Pero, a pesar de estos sufrimientos, muchas prefieren seguir ejerciendo la prostitución a trabajar en otra actividad y no digamos ya a volver a su país. Entre otros motivos porque saben que, tal y como está la situación económica y el mercado laboral especialmente para las mujeres, las posibilidades de encontrar otro trabajo no son muchas. Incluso, al no tener muchas de ellas legalizada su situación aquí, no les parece que corran más riesgos en la prostitución (dada la alegalidad que la rodea) que en cualquier otro trabajo.

Por mucho que me parezca un trabajo bastante duro, poco gratificante e incluso terrible para muchas personas, sobre todo mujeres, creo que es necesario respetar la decisión de quien no desea abandonar la prostitución. Si dejamos de lado las valoraciones morales que cada cual tenga sobre la sexualidad y el sexo, nos podemos dar cuenta de que hay muchos trabajos míseros y que causan daños irreparables en la salud sin que dejemos por ello de plantearnos la necesidad de que se realicen en las mejores condiciones posibles.

Bajo esta figura se esconden realidades muy diferentes: los compañeros sentimentales que pueden estar en paro, los hijos que estudian gracias al dinero que la madre obtiene con la prostitución, la prostituta, ya vieja, que cuida de los hijos pequeños y recibe un dinero por ello, los que venden café o tabaco a las que se mueren de frío ejerciendo en la calle, los empresarios y dueños de bares, saunas o clubs.

La utilización de "tráfico de mujeres" "violencia de género" o "esclavitud sexual" tienen grandes connotaciones emocionales pero son poco explicativas de las complejas situaciones de las personas que pasan por ellas. Para actuar sobre la realidad es necesario diferenciar bien las situaciones que queremos mejorar y proponer medidas específicas para cada caso.

En la prostitución se realiza un concepto de sexualidad en el cual el sexo se vincula a dominación y violencia. Aplicar una postura antiprostitución no es sólo cuestión primordial de protección de las personas prostituidas, también de prevención. Si no, es muy incoherente intentar hacer programas de educación sexual en las escuelas. La sexualidad humana, tanto de hombres como de mujeres, es en su mayor parte, una construcción social y cultural y, sólo en una parte es biológica, ¿Cómo se debe educar a hijos e hijas para evitar estos modelos? -Hay que educar a los jóvenes en la igualdad. Detrás de la prostitución no hay un problema de sexualidad, sino de desigualdad entre los géneros.

Lo más antiguo de la prostitución no es, como se suele decir, que sea la profesión en sí, sino que es una de las formas más antiguas de dominación masculina. En último extremo y largo plazo lo que previene la prostitución es la igualdad en las relaciones.

No hago predicciones políticas, pero igual que hace años el derecho al voto de la mujer fue el paso necesario para poder acceder a una sociedad más moderna y basada en derechos humanos, y el derecho de las mujeres a vivir sin violencia y los derechos de los homosexuales han sido la siguiente cuestión, ahora falta solamente afrontar el tema de la prostitución para hacer coherente nuestra política.

Nos guste o no, la prostitución es una realidad que forma parte de nuestras sociedades y que no parece que vaya a desaparecer a corto plazo. No tener esto en cuenta es taparse los ojos ante la realidad y significa no actuar sobre ella, ni modificarla un ápice.

Todos tenemos derechos y deberes, por qué las prostitutas no los pueden tener??? Miremos al problema de frente, y no tengamos miedo al cambio.


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