Después de terminar la Romería de Las Marías, en todo el casco guiense el sonido que había era el de las parrandas cantando canciones canarias, boleros y canciones de toda la vida, pero no había ni un solo altavoz con el correspondiente chinpum chimpum que prima en otras romerías. Seguro que para algunos, este sonido será aburrido porque lo que quieren es marcha, pero hay que insistir que una Romería no es una marcha discotequera, sino otra forma bien distinta de vivir la fiesta, y si no se insiste en esto, las romerías teminarán siendo discotecas ambulantes, porque hay quien lo ha permitido.




























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