Más de 100 años dando acogida
Los valores están presentes en mi vida; no puedo dejar de valorar; es un hecho primario. Hay elementos que tenemos cerca y que valoramos como buenos y elementos que consideramos malos y que rechazamos. Los valores nos ayudan a elaborar nuestro proyecto de vida y sostienen nuestros cimientos como personas. Es innegable que la escala de valores personal cambia de alguna manera cuando en nuestras vidas surgen elementos distorsionadores o se producen cambios y crisis.
Todos los que trabajamos en el ámbito asistencial, hemos podido observar directamente cómo las prioridades y la escala de valores son totalmente distintas desde una habitación de cualquier centro siendo el horizonte de vida muy limitado.
Por eso, y desde la perspectiva de la asistencia integral, se ha de tomar conciencia de la importancia que adquiere el incluir y respetar el mundo de los valores y creencias en la atención a las personas mayores.
Me doy cuenta de que soy responsable de lo que no soy directamente culpable, porque no puedo ser ajeno a lo que sucede y porque la solidaridad es también parte de responsabilidad.
Hablar de valores y de responsabilidad en las instituciones implica apostar por compromiso, humanización, justicia. Las instituciones las construimos las personas, cada uno de nosotros tiene una parte de responsabilidad; por el trabajo bien hecho, por la buena formación , por el compromiso con los valores, por la denuncia de lo injusto, etc.
Y de eso sabe mucho el Centro de Acogida de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Tafira, en Gran Canaria, que conmemora a la Patrona de la Ancianidad, Santa Teresa Jornet, así un cuarto de siglo dedicado a atender a personas sin hogar en nuestra Isla, con el objetivo de integrarlos en la sociedad y ofrecerles una oportunidad para reconstruir su vida.
En éstos más de 25 años, el centro ha dado a más de 15.500 personas mayores acogida, atendiéndolos directamente en un ambiente de familia y proporcionándoles una atención integral, respeto y trato, la cercanía, paciencia, empatía, amabilidad, humanidad, cuidado de la imagen percibida; son conceptos que tal vez estén poco valorados en nuestros días pero para las Hermanitas son valiosas y están muy presentes en su orden.
Cuando escribo este texto , y cuando se lea, muchas son las personas que también han salido de sus hogares para prestar atención y cuidados a personas Mayores en sus domicilios, en centros de día, en residencias, y para garantizarles, con esfuerzo y dedicación , la calidad de vida que se merecen.
Esta es la auténtica realidad y estas son las personas hacia las que debemos, con respeto y admiración , dirigir nuestras miradas.




























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