La mayoría, cuando amanece un sábado, lo primero que hace es comprobar si el EuroMillón del viernes está impreso en el boleto que se ha sellado con tanta ilusión. Eso hice, pertenezco a esa mayoría, pero no, tendré que seguir trabajando y dejar el premio para otro momento. Con tal desilusión me encamine hacia el estadio de La Madera en Vecindario, para levantar la crónica de un partido que priori, tenía que ser, el inicio de la cúspide para el cadete del San Isidro, tras la ejemplar temporada cosechada.
Así fue, la victoria sobre el Casa Pastores en el partido de ida, hará que el partido de vuelta no les haga naufragar en el mar de la derrota. Motivo: la superioridad técnica y táctica que demuestra este cadete del San Isidro, que han dejado a tras las inseguridades y algunos vicios que traían pegados en las botas. Pero... los partidos hay que jugarlos.
Empieza el encuentro y a los cinco minutos el Casa Pastores se adelanta en el marcador. Los "azul royal" no se achicaron y, ante un equipo que no conocían y lejos de la comarca norteña (los aires del norte despejan la mente más que los del sur), el San Isidro despliega las velas del toque y el cambio de ritmo, con las entradas por las bandas y desajusta por completo al rival.
Una defensa férrea, un centro del campo llevado por los borceguís de Arturo, siempre bien cubierto por Daniel José y Luis y dos puntas, Joel e Israel que pelearon con los centrales para que estos jugaran en largo, hizo que Isidro marcara el gol del empate.
Siempre que vas por delante en el marcador y te empatan, la furia mental y la desazón hacen que vayas a por tu enemigo sin contemplaciones, eso mismo le paso al Casa Pastores, pero...no, no pudieron atravesar el medio campo y la defensa del San Isidro, y si lo hicieron se topaban con Borja ¡ahí es ná!.
En el futbol, en cualquier categoría hay una máxima; "cuando tengas una ocasión de gol, haz gol". Esa máxima no estaba en el guión del equipo de Vecindario, porque casi en las postrimerías del partido, que el San Isidro en todo momento tuvo controlado, el jugador Aaron se vio directo hacia el cancerbero "azul royal" y se le nublo la vista al grito de Borja: "eh...¿Dónde vas?". Perdió el balón, contragolpean los ranos y Daniel José machaca con el 1-2.
Así, termina el partido y los aficionados casi prenden la brasa de la barbacoa para celebrar el ascenso de categoría.
El señor colegiado, que por mor de la sabiduría popular, asustaba por ser de la delegación de Santa Lucia de Tirajana, paso inadvertido, esperemos que siempre sea así por el bien (físico y psíquico) de todos.
La mañana salía redonda, en espera del partido de vuelta en Barrial el próximo sábado a las 12:00 horas. El punto gris, que se le puede poner a esta trabajada victoria y, muy comentado en la grada, es la ausencia de material sanitario (el botiquín de toda la vida), ya que el jugador Álvaro tuvo un encontronazo con un rival y sangró por la nariz y lo único que había a mano era un "clini" que le tiraron al entrenador desde la grada... ¡juro que el "clini" lo vi sacar de la bolsita de plástico y estaba limpio! Esos detalles hay que cuidarlos.
Me subí al coche, y me acorde del boleto del EuroMillón, pero la desilusión con la que salí del norte de Gran Canaria desapareció por la alegría del triunfo del cadete del San Isidro.
Fotos cedidas por Pepita Domínguez





























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