Nubes negras
Las nubes grises de la tarde que se va despidiendo nos traen el aroma de un instante apenas percibido y, tal vez, como el poeta dijo, un momento del camino andado. Son las nubes tan evocadoras que deberíamos prestarle más atención.
Las nubes, y las estrellas en la noche, parecen haber desaparecido en estos tiempos tan tecnológicos. Ya sabemos que son muy pocos los que se percatan de las estrellas y de los cielos cambiantes, y de los tonos de luz del día. Ahora, en esta invernal primavera, a las puertas mismas del esplendor del verano, la luz comienza a transformarse de manera lenta y pausada, como anunciando tímidamente la luminosidad total y azul que está por venir.
Y las nubes, caminos en el cielo con sus delicados movimientos, son parte indisoluble del decorado de la película que estamos protagonizando ahora mismo.
Lo peor, como siempre, las nubes negras.





























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