Entre la capital de la isla y algunos escritores se ha establecido, a lo largo del tiempo, una relación directa y especial; bien porque la ciudad es el marco donde los personajes se mueven; bien porque la urbe funciona, a veces, como un personaje más. Y en medio de todo sobresalen algunas frases, como muestra la imagen: "La ciudad de Las Palmas, tendida al lado del mar, aparecía temblorosa, blanca, con sus jardines y sus palmeras".
Carmen Laforet, en La isla y los demonios, lo dejó claro. Por eso les invitamos a que no se pierdan esta estupenda novela.



























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