Ha pasado esta vez y pasa siempre. Parece ser que los ciudadanos somos duros de oídos ante los avisos que dan las instituciones en situaciones como nevadas en la cumbre. Se ha dicho por activo y por pasivo, que el acceso estaba prohibido, pero por un oído entra y por el otro sale, ya que fueron muchos los que marcharon hacia la zona alta isleña para ver la nieve. La consecuencia no se hizo esperar ya que se produjeron situaciones de auténtico peligro, pero está claro que no hay manera de hacer caso, y siempre se actúa de la misma forma, que no es la mejor que se diga.



























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